Equidad y amor sin condición


Actualmente cuando pensamos en familias, rápido nos viene a la mente aquella familia “típica”, la que se nos enseña en la escuela elemental: papá, mamá, hijo e hija. Pensamos en una familia utópica que es evidentemente heteroparental, es decir, asumiendo la heterosexualidad en cada integrante de la familia.

Sin embargo, este tipo de familia es casi inexistente. Según el Censo del 2010, la mayor parte de las familias de nuestra sociedad son monoparentales, por lo que están compuestas de madres solteras con uno o más hijos y/o hijas. Además, en Puerto Rico, igual que otras culturas latinas, tenemos un sinnúmero de configuraciones de familias que incluyen a la familia extendida y otros miembros tales como: abuelas y abuelos, tías y tíos, entre otros. Esto significa que el concepto de familia es uno muy diverso y que además incluye a aquellas familias reconstituidas, parejas sin descendientes, hijas e hijos adoptivos, familias polígamas y poliamoras, familias compuestas por dos mujeres y evidentemente, familias de padres gays.

Los padres gays han existido desde que tenemos evidencia escrita. Ya sea porque tienen descendientes de una relación heterosexual pasada, por adopción, por acuerdos con una tercera persona o más reciente, por alquiler de vientre. En la actualidad continuamos escuchando que los hombres gays no deberían ser padres debido a que no están aptos o a que causarán confusión en sus hijos e hijas en cuanto a su identidad sexual o de género. No obstante, la ciencia se ha dedicado a investigar estas aseveraciones concluyendo que son solo mitos. Que un hombre por ser gay no lo hace peor padre y mucho menos incapaz. Además, otros estudios han encontrado que la orientación sexual y la identidad de género de las hijas e hijos no está relacionada a la orientación sexual y/o identidad de género de sus parientes. Por otro lado, los estudios si han encontrado que las hijas e hijos de familias homoparentales son más abiertos a las diferencias de otras personas y suelen ser más equitativos en los roles y tareas en sus relaciones. Esto, en mi opinión, significa que las familias homoparentales están haciendo una excelente labor en la crianza de sus descendientes, haciendo de estas personas unas más equitativas y a amar sin condiciones.

Una doble felicitación a los padres gays en su día, porque aunque la sociedad les complica el camino, ponen por delante su instinto paternal.

¡Feliz día de los padres!

Artículo publicado el 13 de junio de 2018 en el Suplemento especial de El Nuevo Día, Regalos para Padres.

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