Cuida tu salud mental antes, durante y después del huracán


Katherine R. Gómez Sierra, PhD | Presidenta de la Asociación de Psicología de Puerto Rico

Rebecca López Bobonis, PhD | Presidenta de la Asociación de Psicología Escolar de Puerto Rico

Sin duda alguna, todos y todas en Puerto Rico, sufrimos tensiones y angustias en mayor o menor medida ante el impacto del huracán María. Durante todo este tiempo, hemos estado identificando situaciones que afectaron nuestra población a nivel individual, familiar, social y comunitario. Algunas situaciones o problemas sociales preexistentes como la pobreza o pertenecer a un grupo que es objeto de discriminación, provocan que este efecto sea mayor.

Un evento natural de esta magnitud, trae consigo mucha incertidumbre, ansiedad y temor, entre otras emociones que pueden resultar difíciles de manejar a una persona adulta. Imagínese cuán difícil puede resultar para un niño o un joven que depende de los adultos a su alrededor para aprender a enfrentar las circunstancias de la vida. Es por esto que, durante la preparación para un evento natural, debemos preguntarnos: ¿cómo yo, siendo adulto, manejo las situaciones estresantes? Si tienes la respuesta para eso, entonces comencemos a trabajar.

Existen diversos factores provocados por la emergencia misma, como por ejemplo: la separación de los miembros de la familia, la pérdida de un ser querido, el pobre o ningún acceso a cuidados médicos o para cubrir sus necesidades básicas. Estas situaciones, alteran nuestras emociones y pueden provocar irritabilidad, tristeza, miedo, coraje o preocupación exagerada. Además, tienen un efecto en nuestro cuerpo y comportamiento, como por ejemplo: la pérdida del sueño, problemas en las relaciones interpersonales o en el desempeño laboral. En caso de los niños y jóvenes, las pérdidas pueden traer cambios conductuales, desde sentirse irritables hasta aislarse, bajo aprovechamiento académico, trastornos del sueño y alimentación, entre otros. Es por esto, que hay que estar alerta a esos cambios y dialogar sobre sus emociones en todo momento.

Para sentir que estamos preparados o preparadas en caso de un evento similar, es importante que hagamos una evaluación de nuestro estado actual. Nuestras características individuales, familiares, sociales y comunitarias. Reconocer cómo nos encontramos y prepararnos ante la eventualidad de una nueva situación de emergencia en el país.

Antes del huracán procura:

  • Coordinar con la familia cómo se comunicarán o dónde se encontrarán luego de la emergencia y en caso de que no haya acceso telefónico.

  • Tener a la mano la información de servicios disponibles en su municipio de residencia.

  • Conocer el plan de emergencias de su municipio y los servicios comunitarios disponibles.

  • Identificar si su residencia se encuentra en zona de peligro y coordinar para pasar la emergencia en casa de un familiar o asistir a un refugio.

  • Abastecerte de productos necesarios para pasar al menos un mes.

  • Permitir que su niño o niña escoja juegos de mesa u otras actividades recreativas que desee tener accesible. Busque planificar distintas actividades para antes, durante y después de un huracán. Esto puede ayudar a que durante el paso del huracán, e incluso posterior a este, los sentimientos de ansiedad disminuyan mientras se involucran en juegos que pueden desenfocarlo un poco de lo que está sucediendo y en lo que pueda volver su vida un poco a la normalidad.

  • Pregúntele a su hijo/a cuáles son sus mayores preocupaciones y valide sus sentimientos. Luego del huracán María es posible que salga a flote los recuerdos de aquellos meses tan largos, por lo que repasar todo lo positivo que surgió de eso, permite tener una idea clara de que podemos superar cualquier adversidad. Esto no es otra cosa que la resiliencia.

Durante el huracán, debes encontrarte en un lugar seguro y para manejar las emociones puedes:

  • Conversar con tus familiares o seres queridos.

  • Meditar o realizar una oración.

  • Compartir con tus hijos y brindarles la seguridad que necesitan.

Una vez pasado el huracán, asegúrese que el área fuera del hogar esté seguro y procure:

  • Evitar usar el alcohol como medio para canalizar sus problemas o emociones.

  • Mantener contacto con tus seres queridos y personas de confianza.

  • Intentar regresar a las actividades rutinarias lo antes posible.

  • Tratar de descansar y dormir lo suficiente.

  • Encontrar maneras de ayudar a otros, como por ejemplo: acompañar una persona que se encuentre sola, llevarle comida o recoger escombros.

  • Permita que su hijo/a se involucre en actividades de labor comunitaria. Esto ayuda a desarrollar la empatía. No obstante, si observa que esto ocasiona en el menor un grado de ansiedad mayor, limite la exposición a actividades que no resulten tan impactantes, como lo puede ser, recolectar ropa, alimentos, entre otros.

  • Procure que los niños, niñas y adolescentes jueguen y se recreen en lugares seguros y apropiados.

  • Permita que los niños y niñas se expresen y den a conocer sus opiniones o sus temores.

Ciertamente, tener menores en el hogar representa un gran reto durante esta temporada. Por lo tanto, sacar el mayor provecho a la misma puede traerle grandes enseñanzas y crecimiento. Por ejemplo: contaba un joven de duodécimo grado, que tras el paso del huracán María, aprendió por primera vez, a correr una bicicleta porque no había acceso al celular. Mientras, otro joven mencionaba que había sido la primera vez que cocinaba al fogón. Busquemos aprender de la experiencia y estar preparados y preparadas en caso de otra emergencia. Pero sobre todo, antes, durante y después, mantega la calma.

Si reconoces que el tema te inquieta y deseas apoyo para estar preparado o si notas que no es posible mantener un estado de ánimo que te ayude a mantener tu interés en prepararte, continuar actuando desde lo que puedes controlar y manejar el estrés de la situación, es momento de buscar ayuda. Habla con un profesional de la salud, visita a un psicólogo o psiquiatra, busca ayuda hoy. En una crisis, llama a la Línea PAS (Primera Ayuda Sicosocial) al 1-800-981-0023, o al 9-1-1.

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