Trauma Psicológico y participación de estudiantes en intervenciones ante eventos de desastres

Updated: Feb 1


El estrés traumático es la respuesta psicológica número uno en el mundo. Podemos observar cómo los conflictos bélicos, los desastres naturales y tecnológicos, el abuso físico y sexual infantil, la violencia doméstica, el crimen y el terrorismo son parte ordinaria de la vida de millones de personas alrededor del mundo. Todos estos eventos se catalogan como experiencias que afectan la habilidad de las personas para responder adecuadamente ante la amenaza a la vida o la integridad física.


Aunque las personas tienen la capacidad de adaptarse y sobrevivir a un sinnúmero de situaciones, el equilibrio psicológico, biológico y social de las víctimas de un evento traumático se altera de tal manera que la experiencia traumática se vuelve eje de toda su vida. Podemos ver cambios de ánimo, irritabilidad, problemas de memoria, dejadez emocional y dificultad para solucionar conflictos y problemas cotidianos.


El estrés traumático no sólo afecta el funcionamiento cotidiano de las víctimas. En la medida en que las personas tratan de entender su experiencia traumática podemos observar la manifestación de otras condiciones, como quejas somáticas, síntomas depresivos, intentos suicidas y condiciones médicas, como problemas cardiacos y gastrointestinales. Otra área que se afecta en las víctimas de estrés traumático es la de relaciones con sus seres queridos o personas significativas. La separación conyugal, el divorcio, la insatisfacción matrimonial y la inestabilidad emocional son experiencias comunes que se observan con eventos traumáticos.


Crear conciencia social y política sobre las consecuencias psicológicas de ciertas experiencias en la vida de muchas personas es de suma importancia en el quehacer profesional. Reconocer las implicaciones psicológicas, físicas y sociales de las víctimas de trauma psicológico es un paso hacia adelante para desmitificar el prejuicio sobre las consecuencias de eventos traumáticos en la población nacional e internacional. Proveer ayuda psicológica a las víctimas de situaciones como las antes descritas resulta fundamental. Estas ayudas deben ser ofrecidas a la mayor brevedad posible una vez ocurrido el evento. Sin embargo, estas deben ser ofrecidas por personas con adiestramiento y competencias adecuadas. Las intervenciones psicológicas de este tipo o de cualquier otro, por personas que no cuenten con el conocimiento y las competencias necesarias pudieran ir en detrimento de la víctima y causar un daño aún mayor que el ya sufrido a raíz del evento traumático.


Sabemos que los y las estudiantes de Psicología a nivel graduado se encuentran en proceso de desarrollar múltiples destrezas y competencias propias del quehacer psicológico, dependiendo de las áreas de especialidad del programa graduado al que pertenecen. Sin embargo, para que los(as) estudiantes puedan intervenir en eventos de desastres deben tener las competencias en el área de salud mental en desastres con enfoque en trauma psicológico. Dicha preparación no es una que se ofrece como parte del currículo académico regular de los programas graduados de Psicología. Por tanto, exponer a los(as) estudiantes graduados a intervenciones directas con víctimas de desastres sin la debida preparación sería un acto irresponsable y poco ético. Toda intervención terapéutica realizada por estudiantes debe darse bajo la supervisión de un profesional licenciado que a su vez cuente con las competencias necesarias para realizar el trabajo antes mencionado. Los(as) estudiantes, sin embargo, pueden realizar intervenciones, tales como el ofrecimiento de charlas, llevar dinámicas dirigidas a trabajar temas como el manejo de emociones, y ser de apoyo a los profesionales licenciados que estén realizando intervenciones directas con las víctimas. Todas estas acciones deben siempre realizarse bajo la supervisión de profesionales licenciados y capacitados en el tema.


Respecto a los eventos de desastres recientes (terremotos) deseamos recalcar que hemos trascendido ya de la fase inicial de la emergencia a la fase de cuidado sostenido por profesionales de la salud mental. Es también pertinente poner énfasis en la importancia de la seguridad de las personas. Por ello exhortamos a que cada comunidad y el gobierno realice y divulgue sus planes para emergencias futuras, así como que identifique áreas de menor riesgo donde las personas puedan sentirse protegidas.

© 2019 by Asociación de Psicología de Puerto Rico.

Asociación de Psicología de Puerto Rico

PO Box 363435
San Juan, Puerto Rico 00936-3435

Tel.(787) 751-7100 / Fax.(787) 758-6467

  • Facebook Social Icon
  • LinkedIn Social Icon
  • Twitter Social Icon
  • YouTube Social  Icon