La Salud Mental del Gobernador


En la Asociación de Psicología de Puerto Rico tenemos la responsabilidad de fomentar la práctica responsable y ética de los psicólogos y las psicólogas en el país. La crisis que vive Puerto Rico en las últimas semanas ha provocado gran incertidumbre sobre aspectos psicológicos, tanto en la población en general como en los protagonistas de los escándalos hechos públicos. La información publicada en los medios incluye descripciones de conductas y acciones que, acompañadas por entrevistas y declaraciones televisadas, han sido motivo de especulaciones sobre la salud mental del gobernador y de otras figuras públicas. Los(as) profesionales de la salud mental podemos hablar en general sobre aspectos psicológicos y emocionales involucrados en situaciones críticas y de mucha tensión. Sin embargo, los cánones de ética profesional para los psicólogos(as) establecidos en los códigos de ética de la Junta Examinadora de Psicólogos de Puerto Rico (Principio 4, incisos G y K), la Asociación de Psicología de Puerto Rico (Principio 6, incisos A, B, C) y la Asociación Americana de Psicología (Incisos 3.01 y 3.04) establecen que no se debe emitir un diagnóstico sin haber tenido una evaluación directa de la persona. Quien no cumpla con lo establecido por los códigos de ética pone en riesgo su licencia para ejercer la profesión. Un diagnóstico psicológico va dirigido a explicar un cuadro amplio de pensamientos, emociones y conductas. También incluye una evaluación seria y exhaustiva de un historial previo. Incluye también observaciones directas de las conductas y acciones de la persona evaluada durante una entrevista en un espacio privado, respetuoso y empático. Durante tal evaluación, la persona tiene la oportunidad de expresarse libremente, contestar preguntas y aclarar cualquier duda que pudiera surgir sobre su conducta y expresiones. Un diagnóstico psicológico se establece con propósitos de entender la necesidad de la persona evaluada y realizar tratamientos conducentes a una mejoría. Los diagnósticos son confidenciales y solamente se divulgan por medio del consentimiento de la persona diagnosticada o por una orden judicial. Pretender diagnosticar o realizar alguna expresión que se interprete como el ejercicio de identificar psicopatología, problemas emocionales o disturbios psicológicos en figuras públicas, tales como el gobernador de Puerto Rico, es errado y antiético. El afán de entender por qué surgen conductas y acciones en personas protagonistas en situaciones de gran interés público no es excusa, ni razón para realizar expresiones como psicólogos(as) o profesionales de la salud mental, que den a entender una opinión sobre su estado emocional o de salud mental. Exhortamos a los(as) profesionales de la salud mental y al público en general que no caigamos en la tentación de avalar y promover la burla, los ataques personales, la agresión verbal, las inferencias sobre motivaciones e intenciones de personas en la mirilla pública. El repudio y la indignación que nos provocan tales conductas en otros no puede ser permiso para conducirnos de forma similar. Seguramente los sucesos que han ocurrido en el país nos indignan de manera colectiva como ciudadanos(as) de Puerto Rico. Sin embargo, es apremiante recordar que como profesionales de la conducta humana debemos mantener un nivel de excelencia profesional y asumir la responsabilidad de cumplir con lo que se nos exige éticamente. Por lo tanto, la Asociación de Psicología de Puerto Rico, rechaza contundentemente expresiones que reflejan prejuicios, conducta discriminatoria y abusos de poder. Silma Quiñones Roldán, PhD Presidenta 2019


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